100 DIAS

LOS 100 DÍAS DEL ESPAÑOLITO

 

En todas las democracias consolidadas existe un protocolo (incluso aquí en España, un poco reguleras democráticamente hablando, se respetaba) que consiste en conceder un margen de 100 días de gracia a la hora de valorar o criticar a los nuevos Gobiernos.

Ni 100 segundos ha tenido el nuevo gobierno de Pedro Sánchez a la hora de recibir más palos que una estera, el cual incluso antes de ser investido ha tenido que soportar una cantidad de apocalípticas falsedades nunca antes vista, por parte de una derecha histriónica que disfrazada de constitucionalista no deja de repetir sus falsos mantras una y otra vez para satisfacción de unos españolitos que andan más exaltados que de costumbre. Goebbels lloraría ante el panorama, y no precisamente de pena.

Flaco favor se le hace a una Democracia cuando se enfanga de esa manera al adversario político con tal cantidad de falacias. No es solo una falta de respeto, si no que resulta una falta de decencia preocupante.

Pedro Sánchez no será el gran estadista que nos merecemos, pero me parece exageradamente injusto tachar al nuevo Gobierno de ser terrorista e independentista (entre otras cosas) por haber contado con la abstención de EH-Bildu y ERC en la investidura, los cuales se abstuvieron mayormente para no vernos abocados a unas nuevas elecciones que suponían (de nuevo) convertirnos en el hazmerreir de Europa.

Pero no será eso lo que te cuenten, no, mejor echar mano de unas funestas predicciones dignas de la bruja Lola. Y seguir tachando a Bildu de proetarras es simplemente repugnante, máxime cuando han condenado el terrorismo de ETA por activa y por pasiva, y sus estatutos se basan en la defensa de los Derechos Humanos. Terroristas también eran los CDR encarcelados por la Audiencia Nazional, y ya ven dónde quedaron esas acusaciones.

Bastantes más de 100 días estuvieron en la cárcel, en régimen FIES por si fuera poco, bajo acusación de pertenencia a banda terrorista y fabricación y tenencia de explosivos. Y muchos más días de cárcel, 1.157 en concreto, llevan los jóvenes de Alsasua por una pelea de bar en las fiestas del pueblo a las 4 de la madrugada, también acusados de terrorismo. Vergüenza, señores, de destrozar la vida de personas inocentes para mantener contento (exaltado, diría yo) al cotarro.

Bastante exaltación se vivió, como bien pudo verse por TV, en las manifestaciones que convocó VOX este fin de semana por todo el país, bajo el lema “España Existe!”, con saludos nazis e himnos fascistas incluidos (pero no les llames fachas, que se ofenden). La que se celebró en Maó tuvo la paupérrima asistencia de 27 personas, lo cual demuestra el chiste malo en el que se han convertido, de esos de los que te ríes por no llorar.

Pero poca broma con esta gente, los 52 escaños que sacaron en las últimas elecciones significa que sus mierdas funcionan, como le funcionaron a Trump y a Bolsonaro (no es casualidad que los tres hayan tenido al mismo asesor, Steve O’Bannon)

La triple alianza de las derechas (la política, la mediática y la judicial) además de fatídica, es fulminante. De ahí la importancia de recordar los versos de “El Españolito”, de Antonio Machado:

“Ya hay un español que quiere
vivir y a vivir empieza,
entre una España que muere
y otra España que bosteza.
Españolito que vienes
al mundo te guarde Dios.
Una de las dos Españas
ha de helarte el corazón.”

Machado también lloraría, si pudiera ver el panorama actual. Él sí lloraría de pena.

 

 

Author: Angel Torres

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